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En noviembre de 1900 se instalaba una época de esperanza
y transformación en el Brasil. Fue en aquel entonces que
el reconocido luthier italiano Tranquillo Giannini resolvió
jugarse y hacer realidad su sueño: fundar en esa tierra que
amaba una fábrica de instrumentos acústicos.
El éxito fue el resultado de su osadía. En poco tiempo,
la pequeña fábrica bautizada con su apellido creció.
Y, como resultado de la demanda y para preservar la calidad de sus
queridos instrumentos, ya en la década del 30 se inició
la producción de cuerdas.
Hoy en día, la familia Giannini continúa en la huella
del querido patriarca.
Tal es así, que la producción de instrumentos combina
la técnica artesanal de Tranquillo con lo más moderno
de la tecnología industrial.
Es ésta la filosofía de la Giannini del Siglo XXI.
Nuestros productos pasan por un rígido control de calidad,
y salen de fábrica impregnados de la credibilidad y el cuidado
que caracterizan a nuestra marca desde 1900. Y, claro, cuentan con
lo que es más sagrado para la familia Giannini: su firma.
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